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El (no tan) secreto se basa en un perezoso encontrado de hace aproximadamente 11.000  años. Su esqueleto se descubrió casi intacto en Nuevo México y eso se debe en gran parte a que estuvo cubierto de excrementos de murciélagos. Así que ya sabes si quieres conservar tus huesos por muchos años sigue esta simple receta:

Paso 1: Morir

Paso 2: Cubrirse en caca de murciélago

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El famoso perezoso se encuentra en Museo Peabody de Historia Natural de la Universidad de Yale

Fuente: National Geographic

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